A LA MESA (Y A LA CAMA) EN EDIMBURGO
Adictos a los rankings de parabienes: Lyla, el restaurante de Edimburgo que atesora una de las siete estrellas Michelin de la ciudad, suma ahora a sus platos la tentación de cuatro habitaciones en las que prolongar la noche y hasta desayunar en la cama.
La casa, de arquitectura georgiana y ubicación privilegiada en el 3 de la histórica calle Royal Terrace, está bajo la batuta del chef Stuart Raltson, que nació en Glenrothes, trabajó en Nueva York y hoy maneja no uno sino cuatro restaurantes en Edimburgo, incluyendo Lyla, laureado en 2025 con una estrella Michelin.
Aquí la propuesta gastronómica descansa en un menú degustación (para el que sugieren nada más ni nada menos que tres horas y media), guiado por una cocina marinera pensada para realzar la calidad del litoral escocés. Como cabe suponer, los frutos del mar son el eje alrededor del cual se articular los pasos, que generalmente incluyen tres abrebocas, diez platos y cuatro petit fours. La cabalgata despacha calamares al estilo ramen, cigalas crujientes con manzanas quemadas, brioches hojaldrados con manteca de ajo silvestre, vieras, cangrejos y truchas, todo ello presentado de manera creativa y provocadora.
La noticia, ahora, es a su estelarizada gastronomía Raltson sumó cuatro habitaciones en el piso superior del restaurant, que para no desentonar bautizó con el nombre de plantas costeras y comestibles: Aster, Linen, Samphire y Purslane. Scarinish, un estudio con sede en Glasgow, firma la propuesta del interiorismo en cada una de ellas, tal y como lo hizo en el salón comedor de la planta baja años atrás. Textiles con diseño gráfico, detalles en latón, colores suaves y maderas oscuras fueron convocados para competir amablemente con la grandilocuencia de la arquitectura georgiana. Requiebros decorativos al margen (dicen que las camas son particularmente grandes y cómodas), la fiesta gastronómica sigue en las habitaciones. El desayuno servido en la cama tiene aires de picnic: panes frescos, muffin de banana, chocolate y miso; gravlax de trucha, quesos, jugos, frutos rojos y, naturalmente, bebidas calientes según el gusto de cada huésped.
¿Quién querría volver a la calle?