VICTORIAS DE BUENOS AIRES

Los viajeros que amen la literatura, la historia y la arquitectura tienen dos lugares donde evocar la vida y la obra de Victoria Ocampo en Buenos Aires: su casa racionalista de Barrio Parque y su villa de Beccar, donde fue retratada, mirando el Río de la Plata, por el mismísimo Pedro Figari. 

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Fue bautizada con un larguísimo nombre (Ramona Victoria Epifanía Rufina) y tuvo una extensa vida: nació en Buenos Aires, en 1890, y murió en Beccar, en 1979. Una apretadísima reseña obliga a recordar, al menos, que fue escritora, editora, filántropa y mecenas. Victoria Ocampo pasaría a la historia como fundadora de la mítica revista Sur, como la primera mujer en integrar la Academia Argentina de Letras, como amiga íntima de Jorge Luis Borges, como una feminista sui generis, como una adúltera legendaria y como una anfitriona de lujo.

Amén de la conocida Villa Victoria de Mar del Plata, esta argentina impar tuvo dos residencias en Buenos Aires. Ambas están hoy abiertas al público y permiten asomarse a su generosa historia de una manera diferente y encantadora.

En el corazón del elegante Barrio Parque porteño, su casa de la calle Rufino de Elizalde también fue pionera: una obra moderna firmada por el arquitecto Alejandro Bustillo (el mismo que diseñó el hotel Llao Llao de Bariloche), en parte deudora del estilo racionalista que imponía en el mundo Le Corbusier. “Me gustan las casas vacías de muebles e inundadas de luz. Me gustan las casas de paredes lacónicas que se abren, dejando hablar al cielo y a los árboles”, diría la propietaria.

En esa casa despojada, cuyos volúmenes limpios y geométricos pusieron una nota discordante en el afrancesado barrio jardín que Charles Thays había delineado en Palermo, vino a fundarse la revista Sur en 1930; durante una década, sus salones acogieron a lo más granado de la intelectualidad argentina. Ocampo la vendió en 1940, luego de la muerte de su padre. Tras cambiar de dueños un par de veces, en 2003 y gracias a la intermediación de Amalia Lacroze, la casa pasó a manos del Fondo Nacional de las Artes. Desde 2005 está abierta al público como Casa Victoria Ocampo, y ofrece una variada cartelera de exposiciones y encuentros artísticos.

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Cuando dejó Barrio Parque, Victoria se mudó a la casona familiar que había pertenecido a su tía abuela Francisca Ocampo. Esa propiedad, ubicada en el partido de Beccar (a minutos de San Isidro), fue construida en 1891 por el ingeniero Martín Ocampo, padre de Victoria, y sirvió como residencia veraniega de la familia durante mucho tiempo. Se trata de una villa de aires italianos, rodeada de una hectárea de jardines que se descuelgan sobre el Río de la Plata. Por esa casa también pasaron celebridades de todo tipo: de Gabriela Mistral a Pablo Neruda, de Antoine de Saint Exupéry a Indira Gandhi, de Graham Green a Aldous Huxley, de Ortega y Gasset a Rabindranath Tagore.

Administrada por la UNESCO y funcionando actualmente como un museo, Villa Ocampo atesora varias joyas: desde un piano Steinway al que se sentaron Stravinsky, Rubinstein y García Lorca, pasando por una alfombra cubista diseñada por Picasso, hasta el curioso retrato de la dueña de casa firmado por Figari, que justifica por sí solo la escapada hasta Beccar. 

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Dos casas de Buenos Aires cargadas de historia, dos citas para intuir las múltiples caras de Victoria Ocampo a casi 40 años de su muerte.