DULCE MINIMALISMO EN PARÍS

A pasos de la Ópera Garnier, el nuevo café del célebre pastelero Cédric Grolet es un enclave minimalista desde el punto de vista estético donde los sabores dulces son explotados al máximo.

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Grolet ha cosechado merecidos aplausos en las cocinas del hotel Le Meurice, donde se desempeña como pastelero jefe, pero echaba en falta un lugar donde la gente viera cómo se preparan sus dulces tentaciones. Se asoció con Neolith, la firma de piedras sinterizadas que ha revolucionado el campo de los revestimientos y la arquitectura (y con la que ya había trabajado anteriormente), y juntos idearon la puesta en escena de este café en el 35 de la Avenue de l’Ópera.

Las molduras del siglo XIX (que fueron respetadas a rajatabla) y los múltiples detalles en dorado, configuran el guiño al pasado noble del edificio, mientras que la paleta predominantemente blanca, a la que se suman los toques en colores pastel y las relucientes superficies de Neolith, constituyen la señal moderna. Una barra circular revestida en gris oscuro, el parquet espigado de Hungría y las pequeñas mesas circulares de base metálica son otros puntos altos del diseño interior.

La casa tiene dos plantas: abajo se recibe, se cocina y se toman los pedidos para llevar; y en el piso de arriba se hace lugar a 30 comensales que bien pueden desayunar, almorzar o tomar el té. En la carta, amén de las tarteletas, la viennoiserie y los petit choux de rigor, no faltan las tostadas con palta o los bowls saludables para la mañana; las baguettes rellenas y los sandwiches maison para el mediodía, sin contar con cinco platos diarios, una gran variedad de panes a toda hora y bebidas frías y calientes para todos los gustos. 

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