CITAS EN SAN FRANCISCO
El Proper Hotel de San Francisco llega para reinventar el pasado de la ciudad dotando de una nueva pátina a un viejo edificio de Mid-Market. Con citas al modernismo, al cubismo y a la secesión vienesa, la puesta en escena es colorida, vibrante y atrevida. Pasen y vean.
El edificio data de 1909, es patrimonio de la ciudad y recuerda vagamente al célebre Flatiron de Manhattan. Puertas adentro lo dejó como nuevo la diseñadora Kelly Wearstler, que tomó por asalto las 131 habitaciones y suites, así como los espacios comunes del hotel, y les dio un twist modernista.
En las habitaciones, bañadas en colores profundos, envueltas en materiales naturales y abrigadas por tejidos ricos, no falta nada: desde minibares no tradicionales hasta tablets, pasando por almohadas hipoalergénicas. El abanico contempla desde dobles con cuchetas hasta premier suites de 50 metros cuadrados.
Hay tres restaurantes y bares: Villon, que abre todo el día y funciona para el desayuno, el trago previo al teatro y la cena informal; La Bande, una suerte de cruza entre café y mercado, y Charmaine’s, el rooftop lounge & bar que se imagina a sí mismo como una terraza de aires europeos que da cabida al estilo más descontracturado de California y sirve tragos hasta altas horas de la noche.
También hay un comedor privado, espacios para encuentros ejecutivos y hasta un fitness center que funciona las 24 horas, siete días a la semana, para deleite de lo que no puedan quedarse quietos.