BARCELONA ESQUINA TOKIO
El tsunami de los listening bars nació en Japón, pero terminó haciendo olas en buena parte del mundo. Su versión original y más ortodoxa, asociada a la noche, ahora también cede pista a un formato diurno, el de los listening cafés. En Barcelona, el JAÇ HIFI Café es un original ejemplo. No faltan vinilos, por supuesto, e incluso hay té para los más rebeldes.
El cruce cultural ocurre en la célebre Diagonal, esa avenida (o avinguda, como querrían los catalanes) que corta como un tajo el corazón de la Ciudad Condal. A cargo del Isern Serra Studio estuvo la misión de reinterpretar las claves de los originales jazz kissa nipones en menos de 100 metros cuadrados mediterráneos en los que reinara la obligada atmósfera inmersiva de todo listening bar (o café) que se precie pero con un toque contemporáneo, vanguardista y hasta doméstico.
En efecto, el espacio tiene mucho más de living minimalista que de café tradicional: todo está interconectado, pero articulado a partir de diferentes espacios, con algo de nicho o de cueva que invitan a dejarse caer y descansar, lo que de paso guarda relación con la palabra catalana que da nombre al lugar y, a la vez, hace juego con el vocablo jazz que remite al origen del asunto.
Tratándose de Barcelona y no de Tokio, de un café diurno y no de un bar de tragos y discos para la noche, aquí hay más luz que oscuridad, más sol que luna. El cemento beige y la madera de nogal dejan sentada la declaración de principios cromática y sensorial. Hormigón, acero inoxidable y almohadones tentadores al tacto completan la escena, donde no faltan referencias orientales como el papel washi de la enorme lámpara colgante.
La barra, punto focal del lugar, cede espacio tanto al sistema de sonido como al mostrador y hace lugar, al mismo tiempo, a los vinilos y a la pastelería en oferta. ¿Algo más? Sí, abren todos los días, desde la mañana a la tardecita, y además del sonido perfecto, del café de especialidad, y de las tostadas con palta, en la carta también hay sitio para el jamón ibérico, el bull blanc y la llonganissa.