OTRO RENACER EN FLORENCIA
En el delicioso Oltrarno y con vistas al río que parte en dos la ciudad, La Réserve debuta en Italia con este deslumbrante palacio del siglo XV que hoy abre puertas a seis apartamentos en los que el sabor local y los mandamientos de la hospitalidad global se entienden perfectamente.
Tildarlo de aparthotel puede sonar a herejía, aunque en rigor de eso se trata. Después de varias reencarnaciones en las que albergó turistas, gente de negocios y viajeros en busca de estadías prolongadas, este palacio florentino acaba de reinventarse bajo la batuta de sus dueños de casa y de la cadena francesa La Réserve, que planta bandera en Italia por vez primera, conjugando el concepto de apartamentos residenciales que suman servicio de hotelería.
Diseñados por los galos Gilles & Boissier, los seis flamantes apartamentos ostentan, como puede apreciarse, dimensiones generosas (al igual que las tarifas, naturalmente); un legado arquitectónico y patrimonial intacto, y un aire de casa de familia que pretende imponer esa calidez personalizada por encima de la oferta de la hotelería tradicional.
La restauración del palacio, que tomó cuatro años, fue encargo de los propietarios (una pareja parisina que vive en Florencia desde 2022), asociados para la ocasión con La Réserve Hotels & Private Homes, que ya tiene bastiones exquisitos y consagrados en Francia, Suiza y Seychelles. Los techos artesonados, los frescos originales y la trabajadísima carpintería estuvieron en el centro de la recuperación estética del viejo palacio, en el que la luz y los códigos clásicos del interiorismo renacentista ahora se codean con toques contemporáneos deliberadamente incorporados para romper los clichés. Hay pisos de terracota, piedras locales y mármoles de Siena; artesanía, tejidos y otros detalles propios de la Toscana; muebles antiguos y tapices históricos, pero también objetos personales de los dueños de casa y piezas del siglo XXI que suman colores y formas imprevistas.
Los apartamentos disponibles tienen entre uno y tres dormitorios, comedor, espacio de estar, cocinas completamente equipadas para quien no quiera moverse de casa y baños muy tentadores. El duplex del último piso, de tres dormitorios, suma una fabulosa terraza con vistas al Palazzo Pitti y al Arno. En la planta baja hay biblioteca (aunque no faltan libros en ninguna de las habitaciones), una sala de juegos con billar, un lounge en el que departir y hasta un pequeño pero moderno gimnasio. También hay un patio interior, alegrado por el verde y alejado del mundanal ruido, y un bar en el que los huéspedes pueden sentirse a sus anchas y servirse lo que deseen.
El personal de servicio prepara y sirve el desayuno a la hora requerida en cada apartamento, un manager se ocupa de que no falte ninguno de los servicios que el viajero requeriría de un hotel (incluyendo dos limpiezas al día), los huéspedes pueden contratar un chef privado para almuerzos o cenas y no falta un conserje disponible (y aseguran que muy bien informado) las 24 horas del día.
La Réserve Florencia Fotografías: Matthieu Salvaing